La deshidratación en personas mayores, especialmente en los meses de verano, es uno de los principales problemas de salud que se pueden presentar en la tercera edad. Esta se produce por una pérdida del contenido total del agua corporal debido a una serie de factores fundamentales:

  • Menor ingesta de líquidos y mayor pérdida de fluidos
  • Proceso febril
  • Exceso de diuréticos o cualquier otro tipo de medicación
  • Problemas de salud derivados de una diarrea 
  • Cambios fisiológicos propios de esta edad
  • La condición física

La deshidratación en personas mayores también puede darse debido a la combinación de estos u otros factores. No en vano, hay que tener en cuenta que debido a su edad pueden caer más fácilmente en este problema. Ya que se disminuye la sensación de sed. Hasta el punto de que cuando muchos ancianos sienten sed es precisamente porque presentan los primeros síntomas de deshidratación.

Consejos para evitar la deshidratación en ancianos

Para evitar la deshidratación en personas mayores es más que recomendable seguir una serie de consejos fundamentales. Los siguientes que exponemos son los más comunes y que más fácilmente pueden llevarse a la práctica:

  1. Beber entre 6 – 8 vasos de líquidos al día: en este caso el líquido fundamental es el agua. Aunque también pueden emplearse otras bebidas tales como zumos, lácteos, infusiones, refrescos y sopas no saladas. Bebidas con un contenido moderado de azúcares de absorción rápida y sales minerales.
  2. Evitar bebidas no recomendables: también es cierto que no todas las bebidas son buenas para evitar la deshidratación en personas mayores. En este punto no son recomendables las bebidas alcohólicas. Y el café y el té han de consumirse con moderación.
  3. Beber aun sin tener sed: en los ancianos disminuye la sensación de tener sed. Por lo que deben tomar líquidos aun sin tenerla (si se está medicando es un buen momento para que acompañen la medicina con agua).
  4. Beber líquidos de forma gradual: al no tener sed, es muy probable que los ancianos sean reacios a beber de forma constante. Por tanto, hay que ir poco a poco ofreciéndoles bebidas de forma gradual. Sobre todo durante las mañanas para así prevenir la incontinencia nocturna.
  5. Consumir alimentos ricos en agua: las frutas y verduras. Especialmente el melón, la sandía, las fresas, la uva, la naranja, la zanahoria o el pepino entre otros, ayudan a prevenir y evitar la deshidratación en ancianos.
  6. Líquidos y bebidas en las horas de más calor: para evitar la deshidratación en ancianos es más que aconsejable que beban en las horas del día en las que las temperaturas son más elevadas.

Las enfermedades que causan deshidratación son más peligrosas en los mayores. La deshidratación afecta a la mayor parte del organismo de manera paulatina. Y a veces muy rápida. La persona deshidratada puede presentar sequedad en la piel y las mucosas, mayor número de latidos del corazón, descenso de la tensión arterial y menor cantidad de orina.

La pérdida de agua en el cuerpo puede aumentar la concentración de algunas sustancias en la sangre. Lo que para las personas mayores puede resultar francamente muy peligroso. Por ello, sigue estos consejos para evitar la deshidratación en personas mayores y cuidemos de ellos. 

 

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