El paso del tiempo es el mayor hándicap al que se tiene que enfrentar el ser humano a lo largo de su vida, teniendo que luchar no solo contra su inexorable paso, sino también contra los problemas asociados en los que suele derivar el mismo. Como resulta obvio, el cuerpo va acusando el transcurso de los años, deteriorándose en mayor o menor medida debido a los hábitos que hayan predominado a lo largo de la vida y también a la herencia genética con la que se parta, provocando unas alteraciones que en ocasiones condicionarán de manera relevante y definitiva los años restantes de existencia.Es por ello que se antoja imprescindible no solo intentar prevenir en la medida de lo posible todos los posibles problemas o eventualidades a las que potencialmente se puede tener que hacer frente, sino también saber cómo obrar cuando estos tengan lugar. Bien es cierto que el abanico de posibilidades es tan amplio que sería extremadamente complejo conocer todas las patologías y tratamientos o paliativos posibles, pero nunca está de más, al menos, tener consciencia de aquellos que se repiten con cierta frecuencia.

Algunos de los problemas más comunes, por ejemplo, son los relacionados con la vista, siendo este uno de los órganos de los sentidos que más se deteriora con el paso del tiempo debido a su papel fundamental y constante que juega en el día a día. Tanto es así, que en ocasiones los problemas derivados de malas prácticas o eventualidades que hacen acto de presencia de manera espontánea terminan por provocar una severa pérdida de visión o ceguera total.

Prevención y adaptación, los factores clave

Cuando se habla de las enfermedades que pueden provocar baja visión, lo primero que hay que tener en cuenta es que a día de hoy existen muchas ayudas visuales pensadas para hacer más fácil la vida a quienes tengan que hacer frente a esta situación. Estas se encuentran en elementos especializados en forma de lupas, microcospios, sistemas biópticos o en elementos de común uso en el día a día de todas las personas como pueden ser flexos de luz fría, programas informáticos con aumento del tamaño de la imagen y la letra o hasta un teléfono con macrotipos que ayude a visualizar de manera correcta lo que se muestra en la reducida pantalla.

Las posibilidades para hacer que los problemas de baja visión no entorpezcan la rutina del día a día son muchas en la actualidad, por lo que únicamente hay que encontrar aquellas que más se ajustan a las demandas particulares en cada caso. Adaptarse a la nueva condición –en caso de que no sea reversible– de manera óptimo o no dependerá en buena la felicidad y el bienestar personal de cara al futuro, pues en un número relevante de las ocasiones la baja visión no solo no se corrige, sino que empeora con el paso de los años.

Enfermedades que provocan baja visión

La baja visión puede estar causada por un amplio número de factores, entre los cuales se encuentran aquellas enfermedades específicas que afectan al ojo y provocan trastornos en la capacidad ocular. Tales pueden ser el glaucoma, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) o las cataratas, siendo estas últimas un problema muy común en las personas de más avanzada edad. Como se ha señalado anteriormente, estas son condiciones adquiridas en buena parte de las ocasiones, suponiendo un cambio radical en el modo de vida de las personas que se encuentran afectadas por ellos.

Lo más recomendable cuando se comiencen a detectar problemas relacionados con la vista es, sin ningún género de dudas, acudir a un profesional que pueda evaluar la situación y emitir un diagnóstico fiel sobre cada caso en particular. Los asuntos relacionados con la vista, como ya se ha hecho patente, pueden derivar en peligrosas circunstancias, por lo que es importante tener conocimiento desde el primer momento a qué se enfrenta uno.

Será a partir de esa información cuando se podrán evaluar las diferentes soluciones para cada caso concreto, las cuales variarán según la gravedad y tipología del problema. En algunos casos, por ejemplo, será recomendable someterse a una intervención quirúrgica y en otros, por el contrario, bastará con hacer uso de alguna de las muchas ayudas visuales disponibles en el mercado para no acusar tanto esa pérdida o problema de visión.

 

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